domingo 6 de diciembre de 2009

Desafortunado en el juego...

ACTO ÚNICO. ESCENA ÚNICA.

Sube rápida, perentoriamente, el telón.

(Dos amigos charlan, sentados frente a frente.)

Amigo 1: ¿Sabes lo que dicen? A los hombres se nos conoce en el juego; a las mujeres, en la cama.

Amigo 2: Pues yo no juego nunca.

Amigo 1: ¡Vaya! Así que eres un cobarde...

Amigo 2: No sé... Es que prefiero estar en la cama, conociendo a las mujeres.

Baja lenta, elocuentemente, el telón.

sábado 28 de noviembre de 2009

Renuncia

Renunciarás a algo hermoso y deseable sólo para aspirar a un bien mayor. ¿Y si no encuentras ese bien más alto? En ese caso, te corresponde formularlo.

Pido

Amor mío, respetemos el miedo de la carne, acariciémonos con precauciones recíprocas.

viernes 27 de noviembre de 2009

Experiencia

Vida, caminas siempre en delantera.
Sólo tenemos experiencia
para lo ya vivido;
ante lo nuevo, estamos vírgenes
a todos los errores,
desnudos bajo el rayo.

Acción de gracias

(Para ti, que has descubierto que no sólo amas a los gatos. Pide a los Reyes con prudencia.)

Poder brillar al fin en el te amo como brilla la luz en el llanto del recién nacido.

miércoles 25 de noviembre de 2009

Rincones

Jirón fugaz de la felicidad que perseguimos bajo la tormenta, cada uno te encuentra, de improviso, en un rincón dispar del universo. En éste, tú y yo nos encontramos. Tempestad de jirones convergiendo y tempestad de manos atrapándolos, queda el lugar. Ojos que arden por agradecer, olor carnal que afiebra la memoria, queda la huella. En esta esquina ahora clausurada, el viento aúlla y brilla cuando pasa.

Tiempo


¿Quién convierte en espinas cuanto amo?

Contrastes





martes 24 de noviembre de 2009

El alguacil alguacilado

[Doy la palabra a un lector que ha dejado este comentario en el texto Canto en penumbra. Sin duda, no era ése su lugar. Consideré que lo más adecuado era publicarlo en el artículo al que hace referencia; pero allí había dejado "Fernando" un comentario casi idéntico a éste. Lo publico, en fin, en artículo aparte y, por el momento (ando griposo y con entendederas deslucidas), sin comentario personal. Ustedes sabrán qué hacer con él. Yo, gripe A obliga, me lavo las manos.]

FERNANDO

Hola, me llamo Fernando. Es un poco tarde para realizar un comentario de la entrada del martes 9 de octubre de 2007 ("Antología del disparate"),entrada que me he encontrado por casualidad cuando, ignorante yo, no conocía el significado de "oi Lakedaimonioi" y buscaba orientación en internet. La cuestión es que no he podido soportarlo, ¡no sabía que podía existir en el mundo gente tan pedante y desagradable! ¡Y su amiga la comentadora Ana de la Robla es que es para darla de comer a parte! Llama a los chavales de los que usted habla "infelices", "indocumentados"... Dios, ¡cuánta frustración y vulgaridad hay en esas mentes!

No conozco su blog, pero este post rezuma, no "elitismo", pero sí soberbia (RAE, 2.Satisfacción y envanecimiento por la contemplación de las propias prendas con menosprecio de los demás) e ignorancia por todos los lados, hecho bastante preocupante si el que lo escribe es un profesor... así va el sistema educativo.

¿Cómo se puede uno burlar de chavales de 15 años que están en el instituto? ¿Tan ingenuo es que no se da cuenta de que probablemente sean ellos los que se burlan de usted, al escribir esas chorradas en los exámenes, y que lo que pasa es que no les interesa lo más mínimo los contenidos de sus clases? ¿Cómo se atreve a juzgarlos o a burlarse de ellos? En todo caso, la responsabilidad siempre la han de tener los adultos, y los adolescentes han de adquirirla gradualmente. No digo que les haya echado toda la responsabilidad a los chavales encima, pero es evidente que sí que se han echado (usted y los comentaristas) unas risas a costa de ellos, cuando yo, que no hace tanto que era un chaval de esos (ahora tengo 30), recuerdo el sopor y el aburrimiento de las clases del instituto, y como algunos chavales sin interés y completamente desmotivados por una panda de profesores vagos y perezosos, escribían "bromas" de ese tipo en los exámenes.

¿De verdad cree esencial que los chavales sepan el nombre de esos autores que cita, o que se cofundan y crean que fue Platón y no Sócrates quien bebió la cicuta? ¿Lo considera tan relevante y trascendente? Pero, ¿en qué mundo vive usted? ¿De qué árbol se ha caído? Cuánta pedantería dios mio. Seguro que esas niñas conocen un montón de "datos" que usted desconoce. Seguro que conocen grupos de música que usted desconoce, o videojuegos revolucionarios de los que usted no ha oído ni hablar. O seguro que, simplemente, follan mucho más y saben más del sexo que usted.

En fin, existen muchos tipos de inteligencia (parece mentira que un profesor no sepa eso) y, de acuerdo, creo personalmente que es bueno que todos los ciudadanos conocieran en profundidad la historia de la filosofía, sería instructivo, pero el hecho de que eso no sea así no me hace pensar que los demás son tontos, o que el mundo se va a la debacle...

En fin, así nos va, con profesores que sólo se preocupan de conseguir su plaza fija de funcionario, y luego a reírse de la "ignorancia" de los jóvenes. Deberían estudiar los cambios sociales que se están produciendo y las revoluciones (morales, tecnológicas, científicas, económicas, religiosas, etc.) que se están dando en nuestro tiempo y que provocan la obsolescencia de nuestra tradicional educación. Revoluciones de las que ningún profesor o intelectual-resabido-criticón-en-abstracto-del-sistema-educativo-español parece haberse dado cuenta.

Espero y deseo que en los dos años transcurridos desde la publicación de la entrada en cuestión haya usted madurado un poco su "opinión" sobre los jóvenes y sus conocimientos, y haga algo más interesante o productivo que reírse de ellos.

markhaug@hotmail.com

martes 17 de noviembre de 2009

Canto en penumbra


En la noche congelada, mis manos enfebrecidas de haberte buscado sin hallarte.

***

Mi camisa quedó tan mojada de ti que abrazarla es lloverte, derramar el rocío de la pérdida.

***

Anochecer precipitado, no bastan tus dos manos contra mis ojos. Leal al mediodía, erguido sobre la veleta, el gallo decapitado todavía gruñe.

***

Amantes herederos de la noche -la sombra no lastima vuestros ojos-, prolongadnos, vendimiad los racimos de lo que fue gemido en la penumbra.

***

Oh amada ante quien enmudezco, ¿me oyes cantar tu nombre cuando callo?

lunes 16 de noviembre de 2009

Perrosky. Quid pro quo



domingo 15 de noviembre de 2009

Utopía

Quiero dar y recibir el abrazo que no duele.

Dolor, última forma de amar

Nada necesitamos más que el perdón del amado a quien herimos; un perdón que redime solamente si una promesa viene de su mano: no empuñaré jamás el corazón que hiere y que no muere.

Danger

Amigos que escribís para vivir mejor: tened cuidado. Acabaréis viviendo para escribir mejor.

sábado 14 de noviembre de 2009

Amor,

el único alimento que da hambre.

Bajo sospecha

Es terrible sospechar que quizá no es uno mismo el lugar más claro y limpio en el que habitar el mundo.

lunes 9 de noviembre de 2009

Como King Kong



Quiero morir gorila, solitario en lo más alto, luchando y perdiendo, pero sin dejar de amar desesperadamente: como King Kong.

miércoles 4 de noviembre de 2009

El amante y la fenomenología

[Reducción fenomenológica: presentamos los hechos en la obligada generalidad del concepto, marginando las consabidas excepciones y los casos de rampante crapulismo que emborronarían las conclusiones.]

Hay dos tipos de amante. Aquellos que, empujados a la profecía, conjeturan más probable la infidelidad de su pareja y aquellos que apostarían antes por su propia infidelidad.

En el primer caso, esta convicción no procede tanto de la conciencia de la propia lealtad ni de la desconfianza en el otro como de la inseguridad en uno mismo (Es lógico que pase y que acabe descartándome... Pronto se cansará de mí). En el segundo caso, la convicción no nace tanto de la confianza en el compromiso ajeno ni de la presunción de la propia deshonestidad como del orgullo (¡Cómo podría descartarme y hacerme esto a mí! Es inimaginable. ¡A mí!).

En cuestiones de pareja, el miedo y la despreocupación no responden a criterios de objetividad ni acatan los dictámenes de la experiencia: son corolarios de la deflación y la inflación del ego, como la circunspección y la locura son, en el varón, efecto de la deflación y la inflación del bajovientre.

Oficio de tinieblas

El arte nunca es celebración. ¿Quién querría perder un segundo del fugaz interludio de la dicha? Tampoco es una avanzada. La palabra poética camina tras la pena y llega con retraso a la alegría, es un hogar recuperado y una paz elaborada, los laureles de la reconquista a los estragos del dolor.

Dialéctica del escritor

Un amor más, una novela menos.

Una amante perdida, un poemario ganado.

martes 3 de noviembre de 2009

La artesanía del detalle

A Elena, para que pueda recordarme sin necesidad de buscarme.

Tras la lectura de un texto de J. sobre un proyecto inacabado (inacabable) de Stanley Kubrick, pienso que, aunque no dejo de sentir admiración por ellos, siempre me han impacientado los artistas que intentaron crear por encima de su talento, de aquellos que dijeron demasiado por temor a decir demasiado poco (qué fácil desdecirse de lo que fue callado a tiempo).

Se entrega a la superchería del detalle quien confía en que el temblor del mundo puede provocarse con galanterías. Sin embargo, en los ámbitos que verdaderamente nos incumben, la conquista es un don, nunca el triunfo de una voluntad obsequiosa y obstinada. Así sucede con los galanteadores que, acumulando agasajos, procuran conquistar a su amada desdeñosa, mientras que al seductor nato le basta un golpe de mirada para arrebatársela.

Recuerdo un pasaje de Gombrich en el que comparaba la pincelada obsesiva de Van Eyck, que pretendía dar vida a cada pelo de un perrito...


... con la seguridad del trazo de Velázquez quien, sin pintar un solo pelo, retrató al perrito más piloso de la historia de las artes.

Leo a Félix de Azúa: Escribió Burckhardt que los maestros pertenecen a dos categorías. Los de la primera categoría son aquellos que con minuciosa exactitud, mucha paciencia y admirable sabiduría te muestran todas y cada una de las calles de la ciudad, y en cada calle te hacen ver el edificio más notable, y en el edificio su detalle más significativo. Pero los otros, los de la categoría suprema, te agarran por el cuello, te arrastran ladera arriba pisando espinos y zarzales, si manifiestas fatiga o desesperación te ignoran, intentas descansar y te empujan a codazos, pero, llegados al punto más alto de la montaña, con un solo gesto brusco muestran la ciudad extendida a tus pies desde la única y más rica perspectiva, aquella que evidencia las grandes líneas de crecimiento y los motivos del constructor. "Y ahora", dicen, " eres libre de elegir lo que te convenga".

Nabokov sabía que en la ciencia pura y en el arte más elevado el detalle lo es todo; pero la artesanía del detalle no consiste en una concatenación de minucias, sino en la floración, la epifanía movilizadora del instante. El detalle logrado es el vértice donde se encuentran hombre y mundo, dos líneas oblícuas trazadas hacia el éxtasis de la sensación. La vida recordada (la única que puede elaborar el arte) es un rosario incandescente de detalles. Aunque esos momentos sólo adquieren refulgencia y forma en el hilo de la vida en que se engarzan, ésta no podría ser amada en su generalidad extensa si no hubieran sido hallada antes en su intensa concreción. Recordamos ese verso de un poema que nuestra memoria sólo balbucea, ese crepúsculo de aquel viaje ya desdibujado, el ojo ardiente -uno sólo- de una gata en celo en medio de ninguna parte, la cadencia exacta del gemido de ese rostro ya olvidado (acaso confundido). Sí, la vida es lo que recuerdas (re-cordis es pasar de nuevo por el corazón).

Pero el detalle puede convertirse -y se convierte- en veneno y fiebre y maldición. Nos lo dice Silvio al cantar su reclusión (difícil distinguir si es celebración o si es lamento) en la mirada constante, la palabra precisa, la sonrisa perfecta de su amada. Como una célula excesivamente viva que se inflama, cancerígena, y nos mata, hay detalles que se enconan por el lado de la sombra y el costado del dolor. La incandescencia de la vida quema.

Y hay que saber también qué es lo que se muestra, qué se resguarda. La verdad última de los detalles es una reticencia. Una insinuación. No callo los detalles épicos. No me toleran y no los necesito. No he visto cosas que vosotros no creeríais. No he visto atacar naves en llamas más allá de Orión, ni he visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos mis momentos, sí, se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Pero sólo yo sé que esta manta azul que te cubría esconde un mar y su oleaje; sólo yo sé qué significa un cierto llanto después de cierto abrazo. Y sé otras muchas cosas. Son cosas de las que no hablo. Cosas tan frágiles que se deshacen al tocarlas, al exponerlas imprudentemente al aire.

Nunca me desdiré de aquello que aprendí a callar a tiempo.

domingo 1 de noviembre de 2009

Oh lento corazón,

no eres feliz y no te lo reprocho.
Te has comprometido
con la inutilidad de las heridas.
No existe para ti
la despedida demasiado larga.

***

Renaceré cuando me encuentre
algo en el mundo
que no se te parezca
y, sin embargo, viva.
Mi corazón entonces latirá
como si al fin hubiera hablado sin oírte.

sábado 31 de octubre de 2009

Petite mort

El amor, ese acto demasiado grande para nosotros.

Tríptico


Amor -tus dados siempre están echados-, jugada a ciegas cuyo resultado sólo conocemos cuando ha acabado la partida.

***

¿Es amor aquél ante el que no sentimos miedo? Temo el destino de quien es amado siempre por encima de sus posibilidades.

***

Amor mío, llegó el tiempo en que el dolor es la única fidelidad que podemos ofrecernos.

Saturday night

Atravieso este trabajoso, infatigable sábado frente al ordenador. Al azar de páginas, músicas, vídeos y conversaciones, voy desgranando la tarde, la noche.

***

Hablo con una vieja amiga (la expresión se va volviendo inquietantemente polisémica); está de baja maternal tras haber tenido a su segunda hija (la última vez que la vi, ni siquiera tenía marido). Me cuenta que no celebrará Halloween; pero sí el día de Todos los Santos. Irá a su parroquia a rezar y luego al cementerio. Me digo que no tengo disfraz, no tengo parroquia, ni siquiera sé dónde están enterrados mis muertos. Me digo que ya no tengo edad para Halloween; pero que quizá empiezo a tenerla para creer en ciertas mentiras salvadoras, como Dios o el matrimonio.

***

Desde Viena, mi "prima" me pregunta cómo me va en el nuevo instituto.

- ¿Estás más contento? ¿Tus alumnos han cambiado?

- Ellos nunca cambian. El que va cambiando soy yo. Los profesores somos como un río en el que sucesivas e idénticas generaciones se bañan (dejándonos agotados y hechos una ruina, por cierto).

- Qué raro... Aquí los hay que ganan concursos matemáticos internacionales: alumnos modelo, olímpicos.

- Me temo, prima, que mis alumnos son más bien modelo paralímpico.

***

Uno de esos estudiantes olímpicos resulta ser su jovencísimo amante, cuyas extremadas virtudes (intangibles y tangibles) me pondera. Consciente del furor competitivo masculino, acaba echándome un capote:

- Bueno, seguro que él y tú tenéis muchas cosas en común...

Intento rememorar mi pasado galante. Muy buena voluntad, teoría elaborada y propaganda persuasiva, pero catastróficos resultados.

- Prima, yo soy como el comunismo, pero en amante.

***

Aquí una ventana emergente (y no de esas que acechan tras las páginas pornográficas -no está el horno para bollos-) que me conmina: ¿Le gustaría saber quién fue usted en sus otras vidas?

¿Cómo decirle a los publicistas que uno se conformaría con saber quién es en esta vida...?


***

Interrumpo a una tercera amiga que anda viendo Abre los ojos, la película de Amenábar.

- Estoy confusa, Fran: no distingo si todo es real o es sólo un sueño...

Pienso en Calderón, pienso en el mundo de rocío de los poetas zen, pienso en la mariposa de Chuan Zu y en la flor de Coleridge, pienso en la sombra vacilante (nuestro pefil, tan parecido) del actor que durante un breve instante se pavonea en escena, en su cuento lleno de ruido y furia que no significa nada y cargo a mi amiga con una responsabilidad que, con seguridad y para su bien, no percibirá en las palabras con que le contesto:

- Termina de verla, anda. A ver si acabas distinguiendo la realidad de los sueños.

Y añado sin palabras, tan sólo con el pensamiento:

- Y luego nos lo cuentas a los demás seres humanos.

Halloween

No puedo disfrazarme de nada más pavoroso, de nada que violente más mi naturaleza, que de aquél que ha dejado de amarte y a quien tú ya no amas. Y, sin embargo, aquí la máscara sobre la risa desalojada, la capa amortajada cubriendo el pecho exangüe en la noche interminable y hueca de Todos los Santos.

lunes 26 de octubre de 2009

Fénix

El vuelo del deseo no halla aire
en el espacio de la pena;
pero no acaban de perderse
sus batallas perdidas.
Tras las exequias del amor,
solamente la herida
permanece inmutable.
El desgarro es el fénix;
nosotros, su ceniza.

lunes 19 de octubre de 2009

Alivio de luto

Para ti, que te gustará, canturreándola de día, de noche.

viernes 16 de octubre de 2009

Rumbo

Oh huésped de la vida, fragilidad y obstinación a la deriva para quien todo llega y huye pronto o demasiado tarde: a las encrucijadas de la duda, opón el índice de la pasión y el timonel de la memoria; al emborronamiento de los truenos, ofrenda la caligrafía del rayo en la bitácora del universo. Hoy nunca es demasiado pronto. Vive.

martes 13 de octubre de 2009

La costilla de Adán (16). La mujer maruja

Aspecto físico. En su tierna (lo es) infancia, su silueta tonelera, sus carrillos vivarachos y su hirsuto bigotillo les dan un aspecto de león marino que ya no superan nunca. En su madurez, conviértense en antología de varices y talones planos y juanetes. La escasez y rigidez de sus caderas se halla en proporción directa al tamaño y bamboleo de sus ubres. En su casa gastan bata de guatiné y vetustísimas pantuflas rosa fucsia. En la calle nunca olvidan sus camisas propagandísticas y talludas donde publicitan (para espanto y ruina de la empresa irresponsable) a Ferretería el Manco y a Talleres Lupesino. Sus monumentales michelines les suponen un severo inconveniente en la época de playa, pues propenden a pasear al sol hasta torrarse, quedando entre las lorzas errática porción de su azarosa traza (lo que, al desperezarse, otórgales aspecto entre marsupial y blanquinegro tigre de Bengala). A partir de los cincuenta, empiezan a adquirir las dimensiones de mesa-camilla y a tener estampa de lo que llevan años deseando ser: viudas.

Sexo y pareja
. Con coincidencia estadística cañí, sus mar¡dos llámanse Manolo, Paco y Pepe. En la cama, su temple es contrito y catatónico mientras Manolo, Paco y Pepe las trajinan en silencio; su fecundidad, empero, alcanza el opusino acierto de un ochenta por ciento (4 de 5, para los de letras -la sociología ignora si influencia han en esto las colonias Jack´s y Barón Dandy con que ellas asperjan al pariente-). Sufren, en cambio, taquicardias con Bertín Osborne. Antes de acudir a la consulta de su médico (al que llaman "don"), pasan por la peluquería para adoptar peinados fastuosos y múdanse de bragas (aunque sólo les duela la garganta). En la peluquería, abren las piernas y los deditos de los pies cuando les enjabonan y acarician la cabeza. En las piscinas públicas, pasan horas extáticas e interminables sobre los chorritos de la depuradora. Viven sus experiencias eróticas más tórridas en el verano, lamiendo y succionando ostentosa y estentóreamente cucuruchos de dos bolas.

Alimentación
. Asesinan lentamente a sus esposos con guisos de callos, de criadillas y de sangre encebollada. Ante un plato de fritangas, imposible es contener su gula de cuadrúpedos mugientes. Crían piaras de arrapiezos colosales y nefandos, a cuenta de bocadillos kilométricos de mortadela y de salchichas frankfurt. El ¡Come, niño, come! no hay quien se lo quite de la boca; y pasan, briosas, su pañuelo bien untado de saliva para limpiarles los churretes.

Costumbres y temperamento
. Compran toda suerte de centros de mesa y jarrones y guepardos porcelanosos. Sobre su tele campan el miura, la Virgen de las Noventa Llagas y la Nancy legionaria. Leen el Pronto y echan la Bonoloto. Se conocen al dedillo las proctófilas idiosincrasias del exnovio de Falete. En su discoteca nunca faltan los vetustos éxitos de Camela, el Fary, la Pantoja y Pimpinela (en cassettes adquiridos, casi al peso, en las gasolineras). Se mondan con los mariquitas travestidos y folclóricos. Hacen amarres, echan el mal de ojo y aprecian soberanamente a las latinas pitonisas del Canal 47 y de Telepisuerga. Les duele constantemente algo denominado rabadilla. Cuando van en grupo, lanzan risotadas acutísimas e hipíos y golpéanse los muslos augurando que "se mean". No reciben flores más que el día de su entierro.

Creen en la astrología.